La falacia del "Cero Accidentes": un riesgo oculto

"Cero accidentes". ¿Cuántas veces ha escuchado esa frase en una reunión de seguridad, en una política empresarial o en un discurso motivacional? Parece una meta noble, la cima de la gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Una aspiración que, en teoría, debería impulsarnos a la perfección. Pero, ¿y si le digo que esa búsqueda del cero absoluto no solo es estadísticamente irreal, sino que es una de las prácticas más peligrosas y contraproducentes que podemos adoptar en SST? La verdad es que la obsesión por el "cero" no nos hace más seguros. Nos hace ciegos. Nos empuja a maquillar la realidad, a ocultar incidentes menores que son, en esencia, las alertas tempranas de un sistema que está acumulando tensión. Pensar que podemos eliminar completamente la variabilidad y el error humano de un sistema complejo es como intentar detener un río caudaloso con las manos: la presión simplemente buscará otra salida, y cuando lo haga, la ruptura será mucho más devastadora.

Cuando el "cero" convierte los datos en fantasmas

Imagine su sistema de SST no como una línea recta hacia la perfección, sino como una compleja red de tuberías por las que fluyen operaciones, personas, materiales y, sí, también riesgos. En esta analogía, los incidentes menores o los "casi-accidentes" son pequeñas fugas. Un sistema bien diseñado incorpora válvulas de alivio para estas fugas, permitiendo que se manifiesten, se detecten y se reparen sin que la presión interna del sistema se vuelva inmanejable. Pero, ¿qué sucede cuando la meta impuesta es "cero fugas"? En lugar de reparar las pequeñas filtraciones, la prioridad se vuelve ocultarlas. La métrica del "cero" distorsiona el flujo natural de información. La presión por mantener el marcador impecable empuja a los operarios, supervisores y hasta gerentes a minimizar o, directamente, a no reportar aquellos eventos que no terminan en una tragedia mayúscula. ¿Un golpe leve sin incapacidad? Quizás solo un moretón que "no pasó a mayores". ¿Una caída evitada por poco? "No, aquí no pasó nada". Aquí es donde la falacia se vuelve peligrosa:
CAUSA RAÍZ HALLAZGO RIESGO LEGAL
Presión por "cero accidentes" Ocultamiento sistemático de incidentes y casi-accidentes. Incumplimiento del Decreto 1072 de 2015, que exige la investigación de incidentes para prevenir recurrencias. No investigar es ignorar la causa raíz.
Métricas enfocadas solo en la ausencia Falsa sensación de seguridad; el sistema no aprende de sus "errores menores". Incremento del riesgo de accidentes graves. Posibles multas por accidentes no prevenidos.
Cultura del miedo al reporte Los trabajadores evitan reportar para no "dañar el indicador" o ser señalados. Imposibilidad de realizar una adecuada matriz de peligros GTC-45, ya que la información de eventos pasados está incompleta.
Sistema de recompensas/castigos mal diseñado Se premia el "no tener accidentes" en lugar de la proactividad en la gestión del riesgo. Vulnerabilidad ante inspecciones del Ministerio del Trabajo que detecten deficiencias sistemáticas en la gestión de riesgos.
Recuerdo el caso de una planta de alimentos en la Costa, donde la gerencia había implementado una política de "reconocimiento al área sin accidentes". El resultado fue predecible: durante meses, el indicador mostraba un "cero" impecable. Sin embargo, en el área de empaque, donde se manejaban máquinas con movimiento repetitivo, los pequeños cortes, golpes y torceduras eran el pan de cada día, pero nadie los reportaba. ¿Por qué? Porque el reporte significaba perder el incentivo, la bonificación. La presión se acumuló hasta que un operario sufrió un atrapamiento grave de la mano, que requirió cirugía y meses de incapacidad. La investigación reveló que incidentes similares, pero menos graves, habían ocurrido varias veces en el último año, pero nunca fueron registrados. El sistema, al buscar el "cero", se había vuelto ciego a los patrones de riesgo.

De la fragilidad del "cero" a la fortaleza de la resiliencia

Los sistemas no son estáticos. Son dinámicos, complejos y, por su propia naturaleza, están en constante interacción con la variabilidad. Pretender alcanzar el "cero" es ignorar esta verdad fundamental. ¿Existe algún sistema biológico o mecánico que opere sin variaciones, sin la posibilidad de un fallo menor? La vida misma es un constante ajuste a las perturbaciones. La verdadera fortaleza no reside en la ausencia total de fallas, sino en la capacidad de un sistema para absorber, adaptarse y recuperarse de ellas. A esto lo llamamos **resiliencia estructural**. Es el diseño de sistemas que no colapsan catastróficamente ante una perturbación, sino que pueden "fallar de manera segura", aprender de ese fallo y fortalecerse. ¿Cómo se ve un sistema resiliente en la práctica? * **Promueve el reporte:** Cada incidente, por pequeño que sea, es una valiosa fuente de información. Se incentiva el reporte, no el ocultamiento. La pregunta no es "¿quién falló?", sino "¿qué falló en el sistema que permitió esto?" (Investigación de incidentes: ¿culpables o prevención?). * **Acepta la variabilidad:** Entiende que las operaciones nunca son idénticas. Hay variaciones en el ambiente, en los materiales, en el estado de ánimo de los trabajadores. El sistema está diseñado para operar con cierto margen de error y adaptarse a estas variaciones, no para suprimirlas. * **Diseña para la falla segura:** Así como un edificio tiene rutas de evacuación y sistemas contra incendios, un sistema de trabajo debe tener mecanismos que contengan los daños cuando una falla ocurre. Piense en un interruptor de circuito que se dispara para evitar un incendio mayor, o en los límites de exposición que establece la GTC-45 para diferentes peligros. * **Retroalimentación constante:** Los datos de incidentes, casi-accidentes, observaciones de seguridad y auditorías internas (Auditoría interna del SG-SST) son la savia que alimenta el aprendizaje y la mejora continua del sistema.

Más allá del SST: una mentalidad para cualquier sistema

Esta idea de resiliencia estructural no se limita al ámbito de la seguridad. Es un principio aplicable a la calidad de sus productos, a la estabilidad de sus cadenas de suministro, a la fiabilidad de sus sistemas informáticos, e incluso a la gestión de crisis. En la gastronomía, por ejemplo, no buscamos el "cero" errores en una receta, porque sabemos que la variabilidad de ingredientes y procesos es inherente; buscamos la resiliencia en la adaptabilidad del chef, en la capacidad de ajustar el sabor en el momento, de aprender de un plato que no salió como se esperaba y de mejorar la técnica. Dejar de perseguir el "cero accidentes" no es rendirse. Es madurar. Es comprender la complejidad inherente de los sistemas humanos y técnicos. Es reconocer que la seguridad no es la ausencia de fallas, sino la presencia de defensas, la capacidad de recuperación y, sobre todo, una cultura de aprendizaje ininterrumpido. Es pasar de una visión estática y binaria a una dinámica y continua. Su empresa no necesita un espejismo de seguridad, necesita un sistema robusto que pueda ver, absorber y aprender de cada una de sus "fugas" para evitar que la tubería principal explote. ¿Está su sistema diseñado para ocultar las fugas o para repararlas? La respuesta a esa pregunta puede ser la diferencia entre una estadística artificial y la verdadera protección de sus colaboradores. Si necesita ayuda para transformar su sistema de SST hacia la resiliencia, no dude en contactarnos en SafeP.co.