SST en retail: Cuando la subestimación de riesgos trae multas inesperadas
SST en retail: El sector que cree que no tiene riesgos (hasta que le llega la multa)
A ver, pongan atención. Llevo años metido en esto del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo, auditando empresas, viendo de todo. Y hay un sector que me saca de quicio por lo recurrente de su ceguera: el comercio al por menor. Tiendas de barrio, almacenes de cadena, supermercados pequeños, boutiques... ¡todos! Parecen creer que por no tener máquinas gigantes o químicos peligrosos, la SST es un trámite menor, casi una anécdota. Y la verdad es que están sentados sobre un polvorín de riesgos subestimados, esperando que el Ministerio de Trabajo les mande la factura.
Es una tontería pensar que el comercio minorista está exento de peligros. No, señores. Aquí se mueven personas, se manejan productos, hay horarios extendidos, clientes, proveedores. Y cada uno de esos puntos de interacción es una oportunidad para que algo salga mal. No me vengan con el cuento de que "eso solo pasa en las fábricas". ¡Mentira!
Riesgos cotidianos que se ignoran olímpicamente
¿Cuáles son esos riesgos que la gente del comercio al por menor pasa por alto? Muchos, pero hay unos clásicos que me encuentro una y otra vez:
- Ergonomía, la gran olvidada: Cuando un bodeguero levanta cajas de mercancía todo el día sin técnica, o cuando la cajera pasa ocho horas con la misma postura forzada, ¿qué creen que pasa? Dolores musculares, hernias, lesiones osteomusculares. Eso no es "normal", es una falla en el diseño del puesto de trabajo y en la capacitación. El Decreto 1072 de 2015, que es la biblia de esto, es claro al respecto: hay que identificar y controlar esos peligros. Es como tener un carro y no hacerle alineación ni balanceo; al principio anda bien, pero con el tiempo las piezas se desgastan de forma irregular y el daño es más grave.
- Riesgo eléctrico y locuras con las extensiones: Este me mata. He visto oficinas de supermercados con cuatro regletas conectadas una a la otra, formando una serpiente de cables bajo el escritorio. He visto vitrinas con luces que parecen un árbol de Navidad mal conectado. ¿Qué pasa si hay un corto? ¿Un incendio? ¿Un empleado electrocutado? Ah, pero "es que así siempre se ha hecho". La improvisación es el peor enemigo de la seguridad.
- Riesgos psicosociales, la bomba de tiempo: El estrés de un vendedor por las metas, la presión de atender clientes difíciles, los horarios rotativos, la inseguridad. Todo eso impacta la salud mental del trabajador. Y la salud mental es tan importante como la física. ¿Ya hicieron su evaluación de riesgos psicosociales? ¿O eso les parece "cosa de psicólogos" sin impacto real? Créanme, el impacto es real y se traduce en enfermedades laborales y baja productividad. La Resolución 2646 de 2008 no está ahí de adorno.
- Caídas y golpes por desorden o falta de señalización: Un piso mojado sin un cono, una caja estorbando en un pasillo, una escalera improvisada para alcanzar un estante alto. Parece obvio, ¿verdad? Pero la gente se resbala, se tropieza, se golpea. Y a veces, esos golpes no son solo "un susto". Un trabajador que se cae de una escalera porque no tenía la formación ni los equipos adecuados para trabajo en alturas (sí, en retail también se necesita, para subir mercancía a bodegas altas, por ejemplo), no es un tema menor. La Resolución 1409 de 2012 aplica.
La multa que llega de sorpresa (pero que estaba anunciada)
Y entonces, un día, ocurre el accidente. O peor aún, un trabajador se cansa de las condiciones y pone una queja anónima. Y de repente, ¡zas!, aparece la visita del Ministerio de Trabajo. ¿Y qué encuentran? Un desorden total en el SG-SST, si es que tienen algo parecido a uno. No hay matriz de riesgos (GTC-45, ¿les suena?), no hay programa de capacitación, los extintores están vencidos, no hay Comité de Convivencia, ni COPASST funcionando.
Ahí es cuando la cara de sorpresa es épica. "Pero, ingeniero, ¡si nosotros somos una tienda pequeña! ¿Por qué nos multan?". La respuesta es sencilla, mi amigo: la ley es para todos. La Ley 1562 de 2012, que modificó el Sistema de Riesgos Laborales, no hace distinciones entre una multinacional y su minimercado de barrio. Y el Decreto 60 de 2002 ya mostraba dientes con las sanciones.
Recuerdo una auditoría que hice a una cadena de minimercados en el sur de Bogotá, llamémosla "El Mercadito de Don Lucho". Tenían como cinco puntos de venta, cada uno manejado por un familiar. El dueño, un tipo echado para adelante, me dijo: "Ingeniero, aquí la SST es tener el extintor y que no se roben las papitas". Pues bien, un día, una empleada se resbaló con una gaseosa derramada en el pasillo, no había señalización ni protocolo de limpieza rápida. La caída no fue grave, pero la ARL tuvo que atenderla. Como la ARL reportó, el Ministerio hizo una visita de seguimiento.
El inspector encontró un desmadre. No había ni rastro de una matriz de riesgos, la Resolución 0312 de 2019 que define los estándares mínimos brillaba por su ausencia, los cables de la caja registradora parecían un nido de cucarachas y los estantes de la bodega estaban sobrecargados. La multa, aunque no llevó a la quiebra a Don Lucho, sí fue un golpe duro para el flujo de caja, y lo obligó a invertir en algo que antes veía como un gasto innecesario. Y ni hablar del tiempo perdido, el estrés y la mala imagen que generó entre sus empleados. Una situación totalmente evitable si hubieran tomado esto en serio desde el principio.
Es que muchos empresarios esperan que el accidente ocurra para reaccionar. Es como construir una casa de naipes y esperar que no llegue el viento. ¿Por qué no mejor construirla de concreto desde el principio?
No esperen el campanazo
Si usted tiene un negocio de comercio al por menor, es hora de que abra los ojos. No espere la multa, no espere el accidente. Invierta en su gente y en su operación. Algunas cosas que debería estar haciendo:
- Implemente un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo robusto. Y sí, esto incluye el Decreto 1072 de 2015 en su totalidad, no solo un pedacito.
- Identifique los peligros y evalúe los riesgos de sus puestos de trabajo, usando metodologías como la GTC-45. No es un formulario para llenar y guardar; es una herramienta para entender dónde están los problemas.
- Capacite a su personal. En pausas activas, en manejo de cargas, en cómo actuar ante derrames, en uso de escaleras seguras. La información es poder, y en SST, es seguridad.
- Haga mantenimiento preventivo a sus equipos e instalaciones eléctricas. Inspecciones periódicas.
- Cree una cultura de seguridad. Que sus empleados se sientan seguros y sepan que su bienestar es una prioridad.
Al final del día, esto no se trata solo de cumplir una norma para evitar una multa, aunque eso sea un gran motivador. Se trata de proteger a su gente, de mantener la productividad de su negocio y de asegurar su sostenibilidad. Un trabajador sano y seguro es un trabajador productivo y feliz. Un accidente no solo genera costos económicos, sino también humanos y reputacionales que son difíciles de cuantificar.
Así que, si son dueños o gerentes de un comercio al por menor, dejen de subestimar el SST. La ignorancia no es excusa para el Ministerio, y mucho menos para la integridad de sus trabajadores. Si necesitan una guía para aterrizar todo esto a su realidad, ya saben que en SafeP.co estamos para eso. No esperen a que sea demasiado tarde.
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