El transporte de carga: un barril de pólvora llamado "eficiencia"

A ver, seamos directos. Hablamos de seguridad y salud en el trabajo, ¿verdad? Y si hay un sector en Colombia donde la teoría y la práctica están a años luz, ese es el del transporte de carga. Los veo a diario en las auditorías, con los ojos vidriosos, hablando de "optimizar rutas" y "cumplir tiempos", mientras la seguridad se va por el caño. Es como querer correr un maratón con los zapatos desatados: ¿vas a llegar más rápido o te vas a pegar un porrazo monumental? Pues eso.

Aquí la cosa no es solo mover mercancía de un punto A a un punto B. Es moverla de forma segura. Punto. Y para eso, tenemos dos elefantes en la sala que a muchos les cuesta ver o, peor, prefieren ignorar: el Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) y la fatiga del conductor. Y créanme, la normativa vigente no es un adorno para la oficina del gerente.

El PESV: ¿un adorno en la pared o el motor de la seguridad?

El Decreto 1072 de 2015, sí, el mismo que lo rige casi todo en SST, es claro: la seguridad vial es parte integral del sistema. Pero el PESV, que debería ser la columna vertebral de la gestión del riesgo en la carretera, lo he visto convertido en un montón de documentos empolvados, firmados por gerentes que no tienen ni idea de lo que se trata. Lo arman porque "toca", porque hay una resolución que lo pide (varias, de hecho, como la 1565 de 2014 o la 20223040040595 de 2022, que encuentran en mi biblioteca en matriz-legal), no porque entiendan su propósito real.

Un PESV de verdad, uno que sirva, es el cerebro de su operación de transporte. Define quién conduce, cómo conduce, qué vehículos usa, cómo los mantiene, cómo forma a su gente. No es un check-list para salir del paso. Es un sistema vivo que exige:

  • Una buena política de seguridad vial, que no sea solo una frase bonita.
  • Capacitaciones que no sean un PowerPoint leído a la carrera, sino que calen hondo.
  • Un mantenimiento preventivo de los vehículos que sea riguroso, no solo "cuando el camión haga ruidos raros".
  • Gestión de la velocidad. ¿Realmente monitorean esto, o esperan el comparendo?
  • Y, fundamental, la gestión de la fatiga. Aquí es donde muchos se caen.

Si su PESV no está dando resultados, no están fallando en el formato. Están fallando en la mentalidad. Están fallando en entender que esa inversión es una inversión en vidas, y sí, también en la rentabilidad de su negocio a largo plazo. Porque un accidente, créanme, es mucho más costoso que cualquier capacitación o mantenimiento preventivo.

La fatiga del conductor: el enemigo invisible y letal

Hablemos del demonio que nadie quiere ver: la fatiga. Es el asesino silencioso de la carretera. No tiene olor, no hace ruido, pero cuando ataca, es brutal. Y el culpable, en el 90% de los casos que he auditado, no es solo el conductor. Es el sistema, la presión por entregar, las metas "inalcanzables" que imponen los administrativos desde una oficina con aire acondicionado.

¿Creen que el conductor aguanta 16 horas al volante con dos o tres cargas, solo con una taza de tinto? ¡Por favor! Algunos recurren a energizantes, otros a prácticas aún peores. Y el resultado lo vemos en las noticias: vehículos que se salen de la vía, choques por alcance, o lo que es peor, micro-sueños que duran apenas segundos, pero en la carretera, segundos son kilómetros.

Una vez, en una empresa de transporte de alimentos que auditaba en la Sabana, encontré que los tiempos de entrega eran tan apretados que los conductores admitían que "se inventaban" los registros de descanso. Tenían un sistema GPS, sí, pero no lo cruzaban con los tiempos de conducción y descanso. ¿El resultado? Un conductor, por la presión de llegar a tiempo a un centro de distribución, se quedó dormido. Por fortuna, solo fue un susto y el camión terminó en una cuneta, pero ¿y si hubiera sido un bus escolar? La empresa decía tener su PESV y su Sistema de Gestión, amparado en la Resolución 0312 de 2019 sobre estándares mínimos. Pero la realidad en la vía era otra, totalmente desconectada del papel.

La Ley 1562 de 2012, que define el Sistema General de Riesgos Laborales, clasifica los accidentes de tránsito como eventos laborales si ocurren en el ejercicio de las funciones. ¿Y la fatiga? Es un factor de riesgo psicosocial y ergonómico que la GTC-45 claramente identifica. Entonces, ¿por qué la ignoramos?

Normativa Vigente: No es Sugerencia, es Obligación

Aquí en Colombia, no es que nos falten normas; nos falta aplicarlas con conciencia. Tenemos el Decreto 1072 de 2015 que es el paraguas de todo el sistema de SST. Tenemos las resoluciones específicas para el PESV. Tenemos la Resolución 0312 de 2019 que establece los estándares mínimos para el Sistema de Gestión de SST. Y, por supuesto, la Ley 1562 de 2012 que sienta las bases de nuestro sistema de riesgos laborales.

No se trata de recitar el articulado de memoria. Se trata de entender que cada una de estas normas está ahí para proteger a la gente, para evitar que una familia pierda a su padre, a su hijo, por una carga que debía llegar "a como dé lugar". El costo de no cumplir no es solo una multa de la superintendencia. Es un costo humano que no tiene precio, y un costo reputacional para su empresa que perdura por años. ¿De verdad creen que vale la pena ese riesgo?

Mi reflexión

Como ingeniero industrial y experto en SST, me frustra ver cómo se sigue subestimando la seguridad vial en el transporte de carga. No es una carga burocrática; es una inversión vital. Si quieren que su negocio de transporte sea sostenible, rentable y, sobre todo, responsable, tienen que ir más allá del papel. Tienen que meterle el diente al PESV de verdad, gestionar la fatiga como lo que es: un riesgo prioritario, y aplicar la normativa con la seriedad que merece.

No hay atajos en seguridad. Si necesitan ayuda para que su PESV no sea solo un documento más, para implementar una gestión de fatiga real y cumplir con la normativa colombiana de una vez por todas, en SafeP.co estamos para eso. No para venderles un formato, sino para ayudarles a construir un sistema que funcione.