¿Qué hace realmente un equipo USAR?
Cuando un edificio colapsa y aparecen los equipos de rescate, la cobertura mediática muestra imágenes de personas con cascos y arneses removiendo escombros. Esa imagen es real, pero captura solo una fracción de lo que ocurre. Un equipo USAR —Urban Search and Rescue, o Búsqueda y Rescate en Estructuras Urbanas— es un sistema operativo complejo que ejecuta al menos seis funciones simultáneas antes de que alguien toque un solo escombro. Este artículo explica esas funciones, cómo se clasifican los equipos a nivel internacional y por qué la diferencia entre niveles importa en una emergencia real.
¿Qué significa USAR y de dónde viene?
El concepto de equipo especializado en rescate en estructuras colapsadas se formalizó después de los grandes terremotos de los años 80 y 90, cuando quedó evidente que las operaciones de rescate improvisadas no eran suficientes para estructuras modernas y colapsos complejos. La respuesta internacional al terremoto de México de 1985 y al de Armenia de 1988 mostró que equipos sin entrenamiento específico podían causar colapsos secundarios y poner en riesgo tanto a los rescatistas como a los sobrevivientes.
El sistema se estructuró progresivamente a través de INSARAG —International Search and Rescue Advisory Group, creado bajo el paraguas de la ONU— que estableció los estándares globales de clasificación, entrenamiento y operación. En paralelo, FEMA desarrolló el sistema nacional estadounidense con sus propios estándares, que sirvieron de referencia para muchos países latinoamericanos.
¿Cómo se clasifican los equipos USAR y qué puede hacer cada uno?
INSARAG clasifica los equipos en tres niveles según su capacidad operativa. La clasificación no es solo un título: determina qué tipo de operaciones puede ejecutar el equipo y en qué contextos puede ser desplegado internacionalmente.
- Nivel ligero (Light): Capacidad para búsqueda y rescate en estructuras con colapso superficial o daño moderado. Trabajan principalmente con herramientas manuales y tienen capacidad médica básica. Apropiados para el primer respondedor local antes de que lleguen recursos especializados.
- Nivel medio (Medium): Capacidad para operar en estructuras con colapso parcial o total de baja a mediana complejidad. Incluyen equipos de búsqueda técnica —sensores acústicos, cámaras—, capacidad de apuntalamiento básico, herramientas de corte y perforación, y atención médica avanzada. Pueden sostener operaciones de 7 a 10 días de forma autónoma.
- Nivel pesado (Heavy): Capacidad para operar en cualquier tipo de colapso, incluyendo estructuras de concreto reforzado y acero de múltiples pisos. Tienen ingenieros estructurales certificados, equipos médicos completos con capacidad quirúrgica de campo, sistemas de búsqueda técnica avanzada y capacidad logística para sostenerse 10 días o más sin apoyo externo. Son los equipos que se despliegan internacionalmente en desastres de gran escala.
En la respuesta al terremoto de Pereira del 10 de agosto de 2026, llegaron equipos de Bogotá, Itagüí y Medellín. Cada uno tiene capacidades distintas según su nivel de clasificación y entrenamiento. La coordinación entre equipos de distintos niveles es uno de los desafíos operativos más complejos de una respuesta a gran escala.
¿Cuáles son las seis fases de una operación USAR?
Independientemente del nivel del equipo, toda operación USAR sigue una secuencia de seis fases. Saltarse una fase o ejecutarlas en orden incorrecto compromete la seguridad de los rescatistas y reduce la probabilidad de encontrar sobrevivientes.
- 1. Reconocimiento: El equipo evalúa el área afectada antes de iniciar cualquier operación. Identifica el tipo y extensión del colapso, las amenazas secundarias —gases, líneas eléctricas, estructuras inestables— y establece perímetros de seguridad. En esta fase se determina si el área es segura para operar o si requiere intervención previa de otros especialistas.
- 2. Búsqueda: Se aplica el protocolo de búsqueda escalonada: llamado verbal y escucha, búsqueda con perros, búsqueda técnica con sensores y cámaras. El objetivo es detectar señales de vida y generar hipótesis sobre la ubicación de sobrevivientes. Esta fase puede durar horas o días dependiendo del tamaño del área.
- 3. Localización: Se confirma la posición de una víctima con suficiente precisión para planear el acceso. No basta con saber que hay alguien en un sector: se necesita determinar dónde exactamente para definir la ruta de intervención que minimice el riesgo de colapso secundario.
- 4. Evaluación: El ingeniero estructural del equipo analiza la ruta de acceso planificada. Determina qué elementos pueden removerse, cuáles deben apuntalarse primero y qué secuencia de intervención es más segura. Esta evaluación puede modificar completamente la ruta inicialmente planificada.
- 5. Acceso: El equipo abre la ruta hacia la víctima usando las herramientas y técnicas definidas en la fase de evaluación. Puede implicar corte de concreto, perforación, remoción manual selectiva de escombros o apuntalamiento progresivo de la ruta. Esta es la fase más visible para las cámaras y la que más tiempo puede tomar.
- 6. Extracción: La víctima es extraída con apoyo médico directo. En esta fase el médico del equipo evalúa el estado de la persona, administra estabilización inicial y determina el protocolo de extracción según el tipo de lesiones. Una extracción incorrecta —mover a alguien con lesión de columna sin inmovilización— puede causar más daño que el colapso mismo.
¿Qué hace el equipo que no se ve en cámara?
Las imágenes de rescate muestran la fase de acceso y extracción. Lo que no aparece en cámara es lo que hace posible que esas fases sean seguras y efectivas:
- El puesto de comando: Cada operación USAR tiene un sistema de comando de incidentes que coordina los equipos, gestiona los recursos, registra en tiempo real dónde está cada rescatista y mantiene comunicación con las autoridades locales. Sin este sistema, múltiples equipos operando en el mismo espacio generan caos y accidentes.
- El apuntalamiento: Antes de que alguien entre a un espacio confinado, los técnicos de apuntalamiento instalan estructuras temporales de madera o acero que estabilizan los elementos en riesgo de colapso. Esta tarea es invisible para el espectador pero es la que hace posible que los rescatistas trabajen sin riesgo de quedar atrapados.
- La gestión médica del equipo: Los rescatistas trabajan en condiciones físicamente extremas. El médico del equipo no solo atiende a las víctimas —también monitorea el estado físico de los rescatistas, determina los tiempos de rotación y evalúa si algún miembro del equipo debe ser retirado de la operación.
- La documentación continua: Cada sector evaluado, cada señal detectada y cada decisión operativa se registra en tiempo real. Esta documentación permite que equipos de reemplazo continúen exactamente donde el anterior dejó, y es la base del informe técnico final que alimenta el aprendizaje del sistema.
¿Por qué no todos los equipos de rescate son iguales?
Una de las confusiones más frecuentes en cobertura de emergencias es usar el término "rescatistas" de forma genérica para referirse a cualquier persona que trabaja en la zona del colapso. Esa generalización puede ser peligrosa.
Un bombero con entrenamiento básico de rescate y un técnico USAR certificado en nivel pesado tienen capacidades radicalmente distintas para operar en un edificio de concreto reforzado colapsado. El primero puede rescatar a una persona atrapada en un espacio accesible con daño superficial. El segundo puede planear y ejecutar el acceso a un vacío a cuatro metros de profundidad bajo una losa de 30 centímetros de espesor sin causar un colapso secundario.
La diferencia no es de valentía ni de compromiso. Es de entrenamiento específico, equipamiento y protocolo. Y en un colapso estructural complejo, esa diferencia determina si el rescatista puede llegar a la víctima con vida —la suya y la de quien intenta rescatar.
¿Qué relación tiene USAR con la gestión del riesgo en Colombia?
Colombia es un país de alta amenaza sísmica. Las zonas de mayor riesgo incluyen el Eje Cafetero, el suroccidente del país y la costa Pacífica —exactamente las regiones más afectadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026. La capacidad USAR disponible en el territorio nacional determina directamente cuántas personas pueden ser rescatadas en las horas críticas después de un evento de esta magnitud.
El desarrollo de equipos USAR certificados a nivel nacional e internacional no es un gasto de emergencia. Es una inversión en capacidad de respuesta que reduce la brecha entre el momento del colapso y el momento del rescate. Cada hora de diferencia en esa brecha tiene consecuencias directas sobre la tasa de supervivencia.
La gestión del riesgo sísmico tiene dos dimensiones: la que ocurre antes del evento —normas constructivas, planificación urbana, inventario edilicio— y la que ocurre después —capacidad de respuesta, equipos, protocolos. Ambas son necesarias. Y ambas son, en esencia, decisiones que se toman en tiempos de calma sobre lo que ocurrirá en tiempos de crisis.
Este artículo forma parte de la categoría Ingeniería del Rescate de SafeP. Fuentes técnicas de referencia: INSARAG Guidelines Volume I y II, FEMA Urban Search and Rescue Response System, Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres — UNGRD Colombia.
Josué Bernal
Estudio sistemas complejos mediante ingeniería, analogías e inteligencia aplicada para identificar patrones, comprender riesgos y transformar información en decisiones. Porque detrás de procesos diferentes suele existir la misma estructura.
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