Después del terremoto del 10 de agosto de 2026 en Pereira, circularon imágenes de edificios completamente destruidos y, al mismo tiempo, relatos de personas rescatadas con vida horas o días después del colapso. Para quien observa desde afuera, esa supervivencia parece imposible. Para la ingeniería estructural y los equipos USAR, no lo es. La supervivencia en un colapso no es aleatoria. Sigue patrones físicos precisos que determinan dónde buscar y con qué urgencia.


¿Qué es un vacío de supervivencia y por qué se forma?

Cuando una estructura colapsa, raramente lo hace de manera uniforme. Los elementos estructurales —columnas, vigas, losas— interactúan entre sí durante la caída y con el contenido de los espacios: mobiliario, escaleras, tabiques, equipos. Esa interacción genera espacios que no quedan aplastados: los llamados vacíos de supervivencia.

Un vacío de supervivencia no requiere mucho espacio. Una persona en posición fetal puede sobrevivir en un espacio de 40 a 60 centímetros de altura si la losa que cayó encima quedó apoyada en algún elemento que detuvo su caída completa. Ese elemento puede ser una columna parcialmente en pie, un mueble metálico resistente, o incluso otros escombros que se apiñaron antes de que llegara la carga definitiva.

El principio es el mismo que genera un arco: los elementos se redistribuyen entre sí y crean zonas de menor presión. En esas zonas es donde los equipos de rescate concentran la búsqueda.


¿Qué tipo de colapso produce más vacíos habitables?

No todos los colapsos son igualmente letales. El tipo de falla estructural determina directamente la cantidad y la ubicación de los vacíos de supervivencia:

  • Colapso lean-to (rampa): Una losa cae apoyada en un extremo y libre en el otro. Genera un vacío triangular a lo largo de la pared donde el extremo libre choca. Es uno de los patrones con mayor probabilidad de producir vacíos habitables. Los equipos USAR identifican este patrón desde el exterior antes de iniciar cualquier intervención.
  • Colapso en V: La losa falla en el centro y sus extremos permanecen apoyados en las paredes. Genera dos vacíos triangulares en los bordes. Relativamente favorable para los ocupantes que estaban cerca de las paredes perimetrales.
  • Colapso pancake: Una o más losas caen horizontalmente sobre las inferiores con mínima inclinación. Es el más letal porque comprime los espacios de manera más uniforme. Los vacíos existen pero son menores y más difíciles de identificar desde el exterior.
  • Colapso con retención parcial: Parte de la estructura permanece en pie mientras otra sección colapsa. Los ocupantes de la sección en pie pueden quedar atrapados pero en espacios habitables. Es el escenario más frecuente en los videos del terremoto de Pereira.

Un equipo USAR identifica el tipo de colapso como primer paso del análisis estructural de emergencia. Esa identificación determina dónde concentrar la búsqueda acústica y dónde ubicar a los perros.


¿El "triángulo de vida" funciona o es un mito?

Durante años circuló una recomendación llamada el "triángulo de vida": en lugar de refugiarse bajo una mesa, las personas deberían acostarse en posición fetal junto a objetos grandes como sofás o camas, usando esos objetos como elementos formadores de vacío.

Esta recomendación generó un debate técnico importante entre los organismos de emergencia. La posición actual de FEMA, la Cruz Roja Americana e INSARAG es clara: la recomendación "Cúbrese, Agárchese, Sujétese" (Drop, Cover, Hold On) sigue siendo la más adecuada en la mayoría de los contextos.

Las razones técnicas que sustentan esta posición son dos. Primero, el "triángulo de vida" se diseñó observando edificios ya colapsados y buscando dónde estaban los vacíos, no cómo se comportan los objetos durante el movimiento sísmico. Un sofá que parece protector en un edificio quieto puede convertirse en un proyectil o en un elemento aplastante durante el movimiento. Segundo, el tipo de vacío que se genera depende del mecanismo de colapso, y ese mecanismo no puede predecirse durante el sismo.

Lo que sí es técnicamente sólido del concepto original: los objetos voluminosos y resistentes sí generan vacíos. Pero la recomendación de ubicarse junto a ellos durante el sismo, antes de que el colapso ocurra, no tiene el respaldo operativo que sus defensores afirman.


🛡️ Guía Técnica de Protección y Supervivencia

Criterios de ingeniería estructural y salvamento en colapsos sísmicos

Mito: "Triángulo de la Vida" DESESTIMADO
  • Análisis estático erróneo: Diseñado observando estructuras ya colapsadas, ignorando el movimiento dinámico.
  • Muebles como proyectiles: Durante la sacudida, los objetos pesados se desplazan o vuelcan antes de la caída de la losa.
  • Impredecibilidad del colapso: El patrón de vacío no se puede prever mientras la estructura tiembla.
Protocolo Oficial (FEMA / INSARAG) RECOMENDADO
  • Protección inmediata: Minimiza el impacto por caída de mampostería, techos falsos y vidrios.
  • Ubicación bajo estructuras rígidas: Usar escritorios o mesas resistentes para contener cargas no estructurales.
Acción en 3 Pasos:
1. AGÁCHATE
2. CÚBRETE
3. SUJÉTATE
Fuentes técnicas de referencia: INSARAG Guidelines Volume II, FEMA Structural Collapse Technician y NSR-10.

¿Qué factores determinan realmente si alguien sobrevive?

La supervivencia en un colapso estructural no depende de un único factor. Es el resultado de la interacción de al menos cinco variables:

  • El tipo y velocidad del colapso: Un colapso progresivo da más tiempo para que las personas adopten posiciones protectoras. Un colapso repentino no lo permite. La velocidad está determinada por el tipo de sistema estructural y su respuesta al sismo.
  • La posición de la persona en el momento del colapso: Estar bajo un elemento estructural horizontal resistente, cerca de una pared perimetral o en un espacio abierto produce resultados radicalmente distintos para el mismo tipo de colapso.
  • Las características del edificio: La altura libre entre pisos, el tipo de losa, la presencia o ausencia de muros de corte, la calidad de los materiales y el año de construcción respecto a la norma sismorresistente vigente son factores que determinan qué tan grande y dónde se generan los vacíos.
  • El contenido del espacio: El mobiliario, los equipos y otros elementos no estructurales pueden proteger o agravar. Una estantería metálica puede sostener parte de la carga; una estantería de vidrio puede convertirse en un factor de lesión adicional.
  • Las réplicas y los colapsos secundarios: Una persona que sobrevivió al colapso inicial puede quedar expuesta a colapsos secundarios provocados por réplicas, vibración de maquinaria de rescate o remoción incorrecta de escombros. Esta es la razón por la que los equipos USAR tienen protocolos estrictos de pausa durante réplicas.

¿Existe una ventana de tiempo después de la cual ya no hay sobrevivientes?

La estadística más citada en operaciones de rescate es que la mayoría de los sobrevivientes son recuperados en las primeras 72 horas después del colapso. Esta cifra es real, pero su interpretación frecuente es incorrecta.

Las 72 horas no son un límite biológico. Son un promedio estadístico que refleja la combinación de varios factores: la deshidratación progresiva en espacios sin acceso a agua, la hipotermia o el golpe de calor según las condiciones del entorno, las lesiones que se agravan sin atención médica, y la disminución de oxígeno en espacios completamente sellados.

Personas han sido rescatadas con vida después de 7, 10 e incluso 14 días de confinamiento en circunstancias excepcionales: acceso a agua filtrada por escombros, temperatura moderada, espacio suficiente para moverse y ausencia de lesiones graves. El terremoto de México de 1985 y el de Haití de 2010 produjeron rescates documentados muy por encima de las 72 horas.

Lo que cambia a medida que avanza el tiempo no es la posibilidad biológica de supervivencia, sino la probabilidad estadística. Los equipos USAR ajustan sus protocolos de búsqueda según esa probabilidad, priorizando las zonas con mayor actividad de señal y mayor densidad de ocupación original. Pero no suspenden la búsqueda por el simple paso del tiempo.


¿Qué tiene que ver todo esto con la gestión del riesgo?

El análisis de la supervivencia en colapsos estructurales es, en esencia, un análisis de sistemas. Las variables que determinan si una persona vive o muere no son aleatorias: son el resultado de decisiones tomadas décadas antes del sismo, en el diseño y la construcción del edificio.

Un edificio diseñado según la norma sismorresistente vigente, con materiales de calidad y sin modificaciones no autorizadas que alteraran su sistema estructural, tiene mayor probabilidad de colapsar de forma que genere vacíos habitables que un edificio construido antes de que existiera regulación sismorresistente o con materiales de baja calidad.

Eso significa que la tasa de supervivencia de una población ante un sismo no es solo función de la magnitud del evento. Es también función del inventario edilicio, de la historia de cumplimiento de normas constructivas, de las políticas de control urbano y de la cultura de mantenimiento estructural.

La gestión del riesgo sísmico no empieza cuando tiembla. Empieza cuando se otorga una licencia de construcción.


Este artículo forma parte de la categoría Ingeniería del Rescate de SafeP. Fuentes técnicas de referencia: FEMA Structural Collapse Technician, INSARAG Guidelines Volume II, NSR-10 Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente.