En casi todas las mesas de restaurante hay una pequeña llama: una vela, un calentador, un pebetero. Casi nadie pregunta quién evaluó ese riesgo antes de ponerla ahí.

Dos hechos ocurridos en Colombia, uno en 2025 y otro en 2026, llevan esa pregunta a primer plano.

¿Qué pasó en Andrés D.C. (Bogotá, 2025) y en Hello Life (Bucaramanga, 2026)?

El 5 de septiembre de 2025, en el restaurante Andrés D.C. de la calle 82, en Bogotá, una máquina de humo usada para ambientar el quinto piso falló. Según los reportes de prensa y el comunicado del propio establecimiento, el equipo expulsó chispas y una sustancia abrasiva que alcanzó a los comensales de las mesas cercanas. Nueve personas resultaron lesionadas, con quemaduras de primer y segundo grado. El Ministerio de Trabajo realizó una inspección de varias horas y ordenó la paralización parcial de actividades en la cocina; días después, el restaurante informó que la medida terminó tras implementar las recomendaciones.

El 2 de octubre de 2026, en el restaurante Hello Life, barrio Cabecera del Llano, en Bucaramanga, una pareja desayunaba cuando una llamarada la alcanzó. Según las primeras versiones, una empleada manipulaba o recargaba con alcohol un pebetero (recipiente decorativo con llama) y se produjo una combustión repentina. La mujer sufrió quemaduras entre el 65 % y el 70 % del cuerpo y murió el 13 de octubre. Su esposo también resultó herido. Las autoridades investigan y el restaurante manifestó que colaborará con ellas.

¿Qué tienen en común un pebetero y una máquina de humo?

Ninguno de los dos es un equipo de producción. No están en la cocina, no cortan, no hornean, no hierven. Son elementos de ambientación: existen para que la experiencia del cliente sea mejor. Por eso suelen quedar por fuera de la mirada que el restaurante sí aplica a la freidora, al gas o a la cuchilla.

ElementoPara qué existeQué peligro introduceQuién queda expuesto
Pebetero con alcoholAmbiente, calidez visualCombustible líquido inflamable y llama abierta a la altura de las personasEl trabajador que lo recarga y el cliente sentado al lado
Máquina de humoAtmósfera del salónCalor, componentes eléctricos y proyección de material si el equipo fallaEl trabajador que lo opera y los clientes de las mesas cercanas

¿Qué dice el SG-SST sobre un riesgo que no es de cocina?

El Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (Decreto 1072 de 2015) pide al empleador identificar los peligros, evaluar los riesgos y aplicar controles en un orden definido, conocido como jerarquía de controles: eliminar, sustituir, controlar con ingeniería, controlar con medidas administrativas y, al final, proteger con elementos de protección personal. Es un orden de eficacia: lo primero que se pregunta es si el peligro tiene que estar ahí.

Nivel de controlAplicado a un pebetero con alcohol
1. Eliminar¿Hace falta una llama real en la mesa?
2. SustituirLlama eléctrica o de LED, o un combustible de menor riesgo en recipiente sellado
3. IngenieríaRecipientes diseñados con cierre, sin recarga mientras hay llama
4. AdministrativoProcedimiento escrito: quién recarga, cuándo, dónde (fuera del salón y con el equipo frío), capacitación
5. EPPÚltimo recurso; no sustituye a los anteriores

Un punto técnico conviene tenerlo claro: los vapores de los alcoholes se encienden con facilidad a temperaturas cercanas a la ambiente. Recargar un recipiente que todavía tiene llama, brasa o calor residual es una de las situaciones clásicas en que ocurre un destello. Por eso el control más fuerte no es «tener cuidado», sino no hacer esa operación en ese lugar y en ese momento.

¿Por qué el trabajador es la primera persona expuesta?

La norma de SST protege a los trabajadores. Pero en ambos casos el trabajador estaba en el centro de la secuencia: quien recarga el pebetero y quien opera o atiende la máquina de humo. Cuando el control falla, el peligro alcanza primero a quien lo manipula y después al comensal, que no sabe nada del procedimiento. La protección del cliente se apoya en la del trabajador: si la operación es segura para quien la ejecuta, lo es también para quien está sentado enfrente.

¿Dónde se pierde el control sobre estos riesgos?

Hay un punto del ciclo del SG-SST que casi nunca se mira en estos casos: la gestión del cambio. Un restaurante decide un día incorporar un pebetero, una máquina de humo, un show con fuego o una barra con efectos. La decisión la toma el área de mercadeo o de diseño de experiencia. La pregunta que sigue casi nunca llega a la matriz de peligros:

  • ¿Quién identificó el peligro de este elemento antes de que entrara al salón?
  • ¿Está en la matriz de peligros y valoración de riesgos (GTC 45) del establecimiento?
  • ¿Hay procedimiento escrito para operarlo, recargarlo y mantenerlo?
  • ¿Quién lo opera está capacitado y entrenado, o aprendió mirando a otro?
  • ¿Hay mantenimiento programado del equipo, con registro?
  • ¿A qué distancia de las mesas está, y qué pasa si falla?
  • ¿Qué hace el personal en los primeros 60 segundos de una emergencia?

Cuando ninguna de esas preguntas tiene respuesta escrita, el elemento decorativo opera como un equipo industrial sin ninguna de las barreras de un equipo industrial.

Hallazgo

Un elemento diseñado para mejorar la experiencia del cliente es, ante el SG-SST, un peligro más. Se evalúa antes de entrar al salón, no después de un accidente.

El riesgo de la ambientación suele ser un riesgo sin dueño: lo decide mercadeo, lo opera el mesero y nadie lo tiene en la matriz.

¿Qué puede hacer hoy un restaurante?

  • Inventariar todo lo que genera llama, calor, humo, chispa o presión en el salón y la terraza, no solo en la cocina.
  • Incluirlo en la matriz de peligros y asignarle un responsable con nombre.
  • Preguntar primero si se puede eliminar o sustituir (llama real por llama eléctrica, por ejemplo).
  • Escribir el procedimiento de uso, recarga y mantenimiento, y entrenar a quien lo ejecuta, con registro firmado.
  • Exigir a los proveedores ficha técnica, instrucciones del fabricante y, para equipos, evidencia de mantenimiento.
  • Ensayar la emergencia: extintor adecuado a mano, ruta de evacuación libre, botiquín y personal que sabe qué hacer.
  • Aplicar una regla de cambio: ningún elemento nuevo entra al salón sin pasar por la matriz de peligros.

Límite de validez. Este análisis se apoya en reportes de prensa y comunicados de los establecimientos. En el caso de Bucaramanga las autoridades siguen investigando, y las causas y responsabilidades no están determinadas; lo descrito sobre cómo ocurrió corresponde a las primeras versiones. El artículo no atribuye culpas a nadie: examina qué controles de SST habrían tenido que existir para este tipo de peligro, en cualquier restaurante.

La jerarquía de controles aplica a cualquier peligro de ambientación; los controles concretos dependen de cada equipo, de su fabricante y de cada local, y deben definirse en la evaluación de riesgos del establecimiento.

¿Y la pregunta del principio?

Una vela, un pebetero, una máquina de humo: ninguno es peligroso porque sí. Se vuelven peligrosos cuando nadie preguntó quién los evaluó. La próxima vez que veas una llama en una mesa, esa es la pregunta técnica: ¿quién la tiene en su matriz?

Fuentes consultadas (sin enlaces): reportes de Vanguardia, El Tiempo, Semana, Infobae y Blu Radio sobre el caso de Hello Life (octubre de 2026); reportes de El Tiempo, El Colombiano, Publimetro, Vanguardia y Blu Radio sobre el caso de Andrés D.C. (septiembre de 2025); Decreto 1072 de 2015 (SG-SST, identificación de peligros y jerarquía de controles); GTC 45.