Recientemente, el sector de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) colombiano ha sido testigo de un recordatorio crucial por parte de las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL) Sura, Positiva y Colmena. Un comunicado conjunto ha enfatizado la importancia de reportar los accidentes de trabajo dentro de los dos días hábiles siguientes a su ocurrencia. Esta advertencia cobra especial relevancia al considerar el aumento del 18% en los reportes tardíos registrado en 2025, una tendencia que, de no corregirse, puede generar pérdidas significativas de cobertura y graves implicaciones para las empresas y sus trabajadores.
Para ilustrar la magnitud de esta problemática, podemos recordar un caso sucedido hace algunos años en una empresa manufacturera de tamaño medio en Estados Unidos. Aunque las regulaciones difieren, la esencia del problema es universal. Un trabajador sufrió una lesión en la mano debido a la manipulación de maquinaria, pero el reporte oficial del accidente se demoró más de una semana, debido a una combinación de falta de conocimiento del procedimiento por parte del supervisor y un intento inicial de manejar la situación internamente sin involucrar a la aseguradora. Cuando finalmente se realizó el reporte, la aseguradora de riesgos laborales, siguiendo sus políticas, objetó la cobertura completa de los gastos médicos y la incapacidad, argumentando la tardanza en la notificación. La empresa tuvo que asumir una parte considerable de los costos, además de enfrentar una investigación por parte de la autoridad laboral, lo que generó multas y un impacto negativo en su reputación.
Este incidente resalta cómo la falta de un reporte oportuno puede transformar un accidente laboral en una crisis financiera y legal para la organización. En Colombia, la legislación es clara al respecto. El Decreto 1072 de 2015, en su Artículo 2.2.4.2.1.1, establece la obligación del empleador de notificar a la ARL y a la EPS sobre todo accidente de trabajo o enfermedad laboral. La omisión o el reporte extemporáneo no solo pone en riesgo la cobertura de la ARL, sino que también puede acarrear sanciones económicas por parte del Ministerio del Trabajo, además de la obligación de asumir los costos de atención médica y prestaciones económicas que la ARL dejaría de cubrir. Es una situación de doble pérdida para el empleador.
En Colombia, la proactividad en el reporte de accidentes no es solo una obligación legal, sino una estrategia inteligente para proteger el bienestar de los trabajadores y la sostenibilidad del negocio.