Recientemente, la Superintendencia de Puertos y Transporte ha intensificado sus acciones, anunciando una campaña rigurosa de verificación del Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) para empresas de transporte de carga en Colombia. Esta medida, de vital importancia para el sector, nos obliga a mirar casos internacionales que, aunque ocurridos en otros contextos, reflejan la trascendencia de una gestión adecuada en seguridad vial. Un ejemplo claro se presentó hace unos años en Estados Unidos, donde una empresa de transporte de carga fue objeto de una investigación federal tras varios incidentes graves.
Aunque el marco normativo es diferente, el fondo del asunto es el mismo: la ausencia de programas sólidos de seguridad vial. En este caso específico, la autoridad de transporte estadounidense identificó deficiencias sistemáticas que iban desde la falta de mantenimiento preventivo de la flota hasta la capacitación inadecuada de los conductores. Según los reportes de la época, la empresa había fallado en implementar controles efectivos para monitorear las horas de servicio de sus conductores, lo que derivó en fatiga al volante, y no realizó las inspecciones preoperacionales y periódicas con la rigurosidad necesaria. Las consecuencias no se hicieron esperar, afectando no solo la seguridad vial en las carreteras, sino también la reputación y viabilidad operativa de la compañía, que enfrentó multas significativas y restricciones operativas.
Este escenario nos sirve como un espejo. En Colombia, la obligatoriedad del PESV, establecida por la Ley 1503 de 2011 y reglamentada por el Decreto 1079 de 2015, busca precisamente prevenir este tipo de situaciones. La advertencia de la Supertransporte sobre la suspensión de habilitación a empresas con flota propia que no tengan el plan implementado no es una medida arbitraria; es una salvaguarda para la vida en las vías y la sostenibilidad del negocio. La situación en EE. UU. demostró que las fallas en seguridad vial no son solo un tema de sanciones, sino de la interrupción total de la operación y el riesgo incalculable para los trabajadores y la comunidad.
Para su empresa en Colombia, el mensaje es claro: tener el PESV implementado y funcionando no es una opción, es una obligación que protege vidas y asegura la continuidad de su negocio. La Supertransporte está verificando, y su cumplimiento es su mejor garantía.