Recientemente, la Superintendencia de Puertos y Transporte (Supertransporte) de Colombia ha anunciado un fortalecimiento de sus operativos de verificación sobre la implementación y cumplimiento del Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) en empresas de transporte de carga con flota propia. Este movimiento, que busca reducir la accidentalidad y sus graves consecuencias, trae a la memoria casos internacionales que recalcan la vital importancia de estos planes. En Estados Unidos, hacia 2019, un grave accidente vial involucró a un vehículo de carga pesada perteneciente a una empresa de logística. El siniestro, que resultó en múltiples heridos y una fatalidad, expuso deficiencias críticas en los protocolos de seguridad vial de la compañía, llevando a una investigación exhaustiva por parte de las autoridades federales de transporte.
La investigación posterior a este lamentable suceso reveló que la empresa no contaba con un programa de gestión de la seguridad vial robusto. Entre las fallas detectadas se encontraban la ausencia de registros adecuados de mantenimiento preventivo para su flota, la falta de capacitación continua y efectiva para sus conductores en temas de conducción defensiva y manejo de fatiga, y un sistema deficiente para el reporte y análisis de incidentes menores que pudieran haber servido como alertas tempranas. Aunque el caso ocurrió en otro contexto regulatorio, la esencia del problema es universal: la falta de una gestión integral de la seguridad vial pone en riesgo vidas y puede acarrear severas consecuencias legales y económicas para las empresas.
Este incidente en el transporte de carga estadounidense, sumado a otros similares ocurridos en distintos países, es un eco de la realidad que la Supertransporte busca evitar en Colombia. La autoridad de supervisión ha sido clara: las empresas que no demuestren un PESV implementado y en funcionamiento podrían enfrentar la suspensión de su habilitación para operar, una medida drástica que impactaría significativamente su continuidad de negocio. Es un llamado de atención para todo el sector a tomar en serio la seguridad vial, no solo como un requisito normativo, sino como un pilar fundamental de su operación.
En Colombia, la implementación rigurosa del PESV es hoy más que una obligación: es una estrategia de supervivencia y un compromiso ineludible con la seguridad.