Recientemente, Chile dio un paso trascendental en la gestión de la salud mental en el ámbito laboral al aprobar una ley que obliga a todas las empresas con más de 50 trabajadores a contar con un psicólogo ocupacional. Esta medida, que se enfoca en la prevención y el abordaje de los riesgos psicosociales, ha encendido las alarmas y generado un profundo debate en otros países de la región, incluido Colombia, sobre la pertinencia y la viabilidad de implementar normativas similares, especialmente en lo que respecta a la medición del riesgo psicosocial en pequeñas y medianas empresas (pymes).
La experiencia chilena se enmarca en un contexto global donde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han insistido en la creciente importancia de abordar el bienestar mental en el trabajo. Según reportes de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) de Chile, antes de esta ley, ya se observaba un incremento en las licencias médicas relacionadas con trastornos mentales y del comportamiento, lo que puso de manifiesto la necesidad de una intervención más estructurada y preventiva. La nueva normativa busca precisamente fortalecer las estrategias de acompañamiento y soporte psicológico, garantizando un ambiente laboral más sano y productivo. Esto es particularmente relevante en nuestra región, donde la presión económica y las dinámicas laborales a menudo exacerban factores de estrés y ansiedad entre los trabajadores.
Para Colombia, esta iniciativa chilena no es solo una noticia, sino un espejo. Actualmente, la Resolución 2764 de 2022 del Ministerio del Trabajo exige la medición de riesgos psicosociales para todas las empresas, pero la implementación práctica, especialmente en pymes con recursos limitados, presenta desafíos considerables. La pregunta que surge es si un modelo como el chileno podría ofrecer un marco más claro y de mayor impacto, o si se necesitan ajustes específicos para nuestra realidad empresarial.
La salud mental en el trabajo dejó de ser un tema secundario; es una prioridad que, bien gestionada, beneficia a todos en la empresa.