La seguridad vial laboral se ha convertido en un punto crítico para las empresas. Recientemente, reportes desde México han encendido las alarmas al indicar que los accidentes viales laborales ya superan a los incidentes que ocurren dentro de las instalaciones, con un preocupante 54% de las muertes laborales ocurriendo en desplazamientos hacia el trabajo o durante actividades en campo. Esta tendencia no es ajena a nuestra realidad; según el último informe de Fasecolda, Colombia presenta una dinámica similar, lo que nos obliga a mirar con lupa la gestión de riesgos en movilidad.
Un caso que ilustra esta problemática ocurrió hace unos años en el estado de Jalisco, México, donde una empresa de logística perdió a uno de sus conductores de camión de reparto. El incidente se produjo en una carretera federal durante una jornada laboral, en la que el conductor, según los reportes iniciales, sufrió un microsueño que lo llevó a perder el control del vehículo. Este tipo de accidentes, aunque trágicos en sí mismos, revelan una cadena de factores que van más allá del simple “error humano”. Involucran la gestión de la fatiga, la planeación de rutas, el mantenimiento preventivo de vehículos y, fundamentalmente, la cultura de seguridad vial que la organización promueve o no.
Este suceso, y muchos otros de características similares, pone de manifiesto que el panorama de los riesgos laborales se ha expandido más allá de las fronteras físicas de las empresas. Para un profesional o empresario SST en Colombia, esta información es crucial. No basta con asegurar los entornos internos; es imperativo extender las estrategias de prevención al “terreno” vial, donde se juega una parte considerable de la vida y la productividad de nuestros equipos.
La seguridad vial laboral ya no es un anexo, es un pilar fundamental en la protección de nuestros colaboradores y la sostenibilidad de nuestras empresas. Actuemos ahora para proteger el camino de todos.