Recientemente, una investigación realizada en Colombia sobre la efectividad de las brigadas de emergencia empresariales, puso de manifiesto una realidad preocupante: aproximadamente el 70% de las empresas que afirman contar con brigadas de emergencia, las tienen “en papel”, sin realizar simulacros ni ejercicios prácticos de manera consistente. Este hallazgo es crucial, pues según el mismo estudio, estas brigadas sin práctica real responden a las emergencias con la misma ineficacia que si no existieran, evidenciando una brecha significativa entre la teoría y la acción en la gestión del riesgo.
Este escenario no es exclusivo de Colombia; un caso que ilustra esta problemática ocurrió en una planta de manufactura en un país latinoamericano, hace algunos años. Aunque la empresa contaba con una brigada de emergencia formalmente constituida y sus miembros habían recibido capacitación teórica, la falta de simulacros periódicos y realistas dejó al descubierto sus falencias. Ante un conato de incendio, la respuesta inicial fue desorganizada. Los brigadistas, a pesar de conocer los protocolos, no lograron aplicar la teoría de manera efectiva bajo presión. Hubo confusión en el uso de extintores, problemas con la comunicación y la evacuación de personal se vio obstaculizada. Afortunadamente, la situación no escaló a mayores gracias a la rápida intervención de los bomberos, pero el incidente sirvió como una dolorosa llamada de atención sobre la importancia de la práctica constante.
Para el contexto colombiano, donde la normativa como el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), exige la conformación y entrenamiento de brigadas de emergencia, esta situación es aún más crítica. El no realizar simulacros no solo incumple parcialmente con los requisitos legales, sino que expone a los trabajadores y a la infraestructura a riesgos innecesarios. Una brigada bien entrenada no es solo un requisito legal; es la primera línea de defensa ante cualquier eventualidad, capaz de minimizar daños, salvar vidas y proteger los activos de la empresa.
En Colombia, tener una brigada de emergencia "en papel" no es cumplir, es asumir un riesgo innecesario que puede tener consecuencias devastadoras.