Recientemente, la comunidad de seguridad vial en Colombia fue sacudida por un trágico accidente en la concurrida vía que conecta Bucaramanga y Cúcuta. Un conductor de volqueta, cuya identidad no revelamos por respeto a su memoria y familia, perdió la vida luego de que su vehículo se volcara aparatosamente. Según los reportes iniciales y la investigación posterior, el siniestro ocurrió tras una jornada de conducción que habría superado las 16 horas continuas, una situación que levanta serias alarmas sobre la gestión de la fatiga en el transporte de carga.
Este lamentable incidente, que según los organismos de tránsito ocurrió en un tramo complejo de la carretera, pone en evidencia fallas críticas en la gestión de la seguridad y salud en el trabajo (SST) de la empresa involucrada. Se ha podido establecer que esta compañía, del sector de construcción o minería (dependiendo de la carga que transportaba el vehículo), aparentemente no tenía implementado un Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) robusto y, lo que es aún más preocupante, no llevaba un registro adecuado de las jornadas de conducción de sus empleados. Esta omisión, que va en contravía de lo estipulado en la normativa colombiana, como la Resolución 0312 de 2019 y las directrices del PESV, es un factor de riesgo altísimo que, en este caso, tuvo consecuencias fatales.
Aunque el caso específico es de Colombia, situaciones similares se han presentado en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA) ha documentado numerosos accidentes relacionados con la fatiga, imponiendo regulaciones estrictas sobre las horas de servicio. La lección global es clara: la fatiga es tan peligrosa como conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas. Para el contexto colombiano, donde el transporte terrestre es vital para la economía y la topografía puede ser demandante, ignorar este riesgo es una irresponsabilidad que las empresas ya no pueden permitirse.
La vida de un trabajador no tiene precio, y la prevención de accidentes por fatiga es una responsabilidad compartida que exige acciones inmediatas y contundentes por parte de las empresas en Colombia.