Un lamentable incidente sacudió una obra en construcción en Cali, Valle del Cauca, durante el último trimestre del año pasado, cuando tres trabajadores de la construcción sufrieron una caída desde un andamio que, según reportes, presentaba deficiencias significativas en su estructura y montaje. La situación se agravó al confirmarse que ninguno de los obreros utilizaba los elementos de protección personal esenciales para trabajo en alturas, como arneses de seguridad. Este evento pone de manifiesto una serie de falencias críticas en la gestión de la seguridad y salud en el trabajo dentro del sector de la construcción.
Los hechos, ocurridos en una edificación en desarrollo, indicaron que el andamio utilizado no cumplía con las especificaciones técnicas requeridas para trabajos en altura, lo que sugiere una improvisación peligrosa en su montaje. Más allá de la falla en la infraestructura, la investigación preliminar reveló que la empresa contratista a cargo de la obra no contaba con el permiso de trabajo en alturas reglamentario, un requisito indispensable para cualquier labor que implique riesgo de caída desde alturas superiores a 1.50 metros. Adicionalmente, se encontró que la compañía carecía de un coordinador de Trabajo en Alturas asignado y debidamente certificado, figura clave para la planificación, supervisión y control de estas actividades de alto riesgo. Este caso, aunque específico de Cali, resuena con situaciones similares vistas en otros países de la región, como México o Perú, donde la informalidad y la falta de supervisión adecuada son causas recurrentes de accidentes laborales graves.
La ausencia de protocolos de seguridad básicos y la falta de un profesional SST al frente de estas operaciones no solo incumplen la normativa colombiana vigente, sino que también exponen a los trabajadores a peligros innecesarios y a las empresas a sanciones legales y económicas significativas. La Resolución 4272 de 2021 establece claramente las responsabilidades y obligaciones para empleadores, contratistas y trabajadores en lo que respecta a la protección contra caídas en trabajo en alturas, haciendo hincapié en la necesidad de capacitación, equipos certificados y la implementación de sistemas de gestión de seguridad rigurosos.
En el sector de la construcción colombiano, la vida de los trabajadores depende directamente del compromiso de las empresas con la seguridad. Invertir en SST no es un gasto, es la garantía de la continuidad operativa y la protección de nuestro activo más valioso: la gente.