Recientemente, una lamentable noticia sacudió al sector industrial en el Valle del Cauca: un técnico electricista perdió la vida en una planta textil, víctima de una descarga eléctrica fatal. Este trágico incidente, ocurrido en una fecha reciente que no especificamos por respeto a la privacidad de las familias involucradas, pone de manifiesto una vez más la crítica importancia de la seguridad en trabajos de alto riesgo, especialmente aquellos que involucran energía eléctrica.
Según los reportes iniciales y la investigación en curso, el trabajador se encontraba realizando labores en instalaciones energizadas. La causa principal de este desenlace fatal, presuntamente, fue la omisión del procedimiento de Bloqueo y Etiquetado (LOTO), una práctica fundamental para desenergizar equipos y prevenir su activación accidental durante el mantenimiento o reparación. Adicionalmente, se ha señalado que la empresa no contaba con los permisos de trabajo de alto riesgo requeridos para este tipo de intervención, una falla grave que subraya una deficiencia en la planificación y supervisión de las actividades críticas.
Este caso, aunque local, resuena con la experiencia de otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, la OSHA (Administración de Seguridad y Salud Ocupacional) reporta consistentemente que la falta de implementación de LOTO es una de las violaciones más frecuentes y costosas, resultando en accidentes graves y muertes. La lección para Colombia es clara: no basta con tener procedimientos en papel; la cultura de seguridad, la capacitación constante y el cumplimiento riguroso son la única forma de proteger la vida de nuestros trabajadores. Un incidente como este no solo representa una pérdida humana invaluable, sino que también genera graves consecuencias legales, reputacionales y financieras para la organización involucrada.
La seguridad no es un gasto, es una inversión. Asegurar el cumplimiento de los protocolos SST salva vidas y protege la sostenibilidad de su empresa.