La construcción en Cali fue escenario de una grave tragedia laboral que pone en tela de juicio el compromiso con la seguridad y salud en el trabajo. Recientemente, tres trabajadores de una obra en la capital vallecaucana cayeron desde un andamio improvisado. Lo más preocupante: ninguno de ellos utilizaba arnés de seguridad, y la empresa contratista, al parecer, no contaba con el permiso de trabajo en alturas requerido ni con un coordinador SST asignado para la obra.
Este lamentable suceso, que según reportes ha dejado a los tres obreros con lesiones de consideración, no es un hecho aislado y resalta una problemática persistente en el sector de la construcción, no solo en Colombia, sino en diversas partes del mundo donde la informalidad y la falta de supervisión adecuada cobran vidas o dejan secuelas permanentes. En nuestro contexto, este tipo de situaciones nos recuerdan la importancia vital de la adherencia a la normatividad colombiana que busca proteger la vida de los trabajadores. La ausencia de un Permiso de Trabajo en Alturas, un requisito fundamental según la Resolución 4272 de 2021, es una negligencia gravísima que expone a los trabajadores a riesgos inaceptables. Adicionalmente, la falta de un coordinador SST certificado es una falla estructural que impide la identificación, evaluación y control de riesgos en el sitio de trabajo.
Aunque el caso específico de Cali es el que nos convoca, podemos trazar paralelos con incidentes similares reportados en otros países. Por ejemplo, en México, en 2022, un caso muy sonado en una obra en el centro de la Ciudad de México involucró la caída de varios trabajadores desde una altura considerable debido al colapso de una estructura provisional, también sin elementos de protección personal adecuados. La lección para Colombia es clara: la improvisación en equipos de trabajo en alturas y la omisión de los protocolos de seguridad son detonantes de accidentes catastróficos. Es un llamado de atención urgente para los empresarios y profesionales SST a revisar y fortalecer sus sistemas de gestión, garantizando que cada trabajador regrese a casa sano y salvo.
Este lamentable suceso en Cali nos recuerda que la seguridad laboral no es un gasto, sino una inversión fundamental en la vida de nuestros trabajadores y en la sostenibilidad de cualquier empresa.