La Superintendencia de Puertos y Transporte (Supertransporte) ha dado inicio a una rigurosa campaña de verificación del Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) en las empresas colombianas de transporte de carga con flota propia. Este control no es un tema menor, pues la entidad ha sido clara: las empresas que no tengan el plan implementado podrían enfrentar la suspensión de su habilitación. Esta medida, aunque fuerte, busca fortalecer la seguridad vial en el país, una meta que resonó con particular fuerza en un caso ocurrido en Estados Unidos hace algunos años, donde la falta de una gestión efectiva de seguridad vial llevó a consecuencias graves para una empresa transportadora.
En el estado de Pensilvania, hacia el año 2017, una empresa de transporte de carga se vio envuelta en una investigación federal exhaustiva. No se trató de una falla puntual, sino de una serie de deficiencias sistémicas en su programa de seguridad. La Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA, por sus siglas en inglés) detectó múltiples infracciones que incluían desde la falta de cumplimiento en las horas de servicio de los conductores hasta la ausencia de programas adecuados de mantenimiento preventivo para su flota. Aunque en ese momento no se hablaba de un "PESV" como tal en su normativa, las fallas eran análogas a lo que nuestro Plan busca prevenir: una gestión proactiva de riesgos viales.
La investigación se intensificó tras una serie de incidentes menores y un accidente más grave que, aunque no fatal, expuso la negligencia de la compañía. Las autoridades encontraron que la empresa no solo ignoraba las regulaciones, sino que tampoco había implementado un sistema robusto para monitorear el desempeño de sus conductores o la condición mecánica de sus vehículos. Esta negligencia no solo puso en riesgo la vida de sus trabajadores y de terceros, sino que finalmente culminó en la suspensión de sus operaciones y multas millonarias, afectando gravemente su reputación y viabilidad económica. Este escenario, aunque distante geográficamente, es un reflejo de las consecuencias que la Supertransporte busca evitar en Colombia al aplicar la Resolución 40595 de 2022 y otras normativas complementarias sobre el PESV.
La directriz de la Supertransporte no es una amenaza, sino una oportunidad para que las empresas de transporte de carga en Colombia refuercen su compromiso con la seguridad vial, asegurando no solo el cumplimiento normativo sino la protección de su activo más valioso: sus colaboradores y su operación. En SafeP.co, entendemos esta necesidad y apoyamos a las empresas en este camino esencial.