La Clínica San José de Fontibón, en Bogotá, reportó recientemente una reducción del 60% en las incapacidades por lumbalgia de su personal de enfermería, gracias a un programa de ergonomía participativa implementado durante los últimos 18 meses. Este logro impacta directamente la salud de profesionales como María Fernanda Rojas, enfermera jefe, quien ahora experimenta menos dolor y mayor bienestar en sus extensas jornadas.
El programa se diseñó con la participación activa de los propios enfermeros, quienes aportaron en el rediseño de estaciones de trabajo, la implementación de pausas activas específicas para sus tareas y una capacitación intensiva sobre posturas correctas y manejo de pacientes. La lumbalgia es una de las afecciones músculo-esqueléticas más prevalentes en el sector salud colombiano, afectando a profesionales que, como María Fernanda, realizan movimientos repetitivos, levantamiento de cargas y mantienen posturas forzadas por turnos prolongados. Según el Ministerio de Salud y Protección Social, las enfermedades osteomusculares representan una parte significativa de las enfermedades laborales diagnosticadas en el país, siendo el personal de enfermería uno de los grupos más expuestos.
Esta situación no es ajena al panorama nacional, donde muchos centros de salud aún enfrentan desafíos para integrar programas preventivos robustos que impacten directamente la calidad de vida de sus trabajadores. La inversión en ergonomía, más allá de un gasto, se traduce en una mejora tangible de la productividad y una reducción de los costos asociados a las incapacidades y la rotación de personal.
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