Diez verbos, cuatro pruebas y un tablero donde algunas fichas se quedan en la mesa. ¿Qué hacen de manera semejante dos cosas que no se parecen en nada?
Un pozo de agua y una conversación no se parecen en nada. Pero los dos pueden ser captados, extraídos, conducidos, desviados, aislados. ¿Eso es una coincidencia de palabras o es lo mismo pasando en dos lugares?
Este artículo es un juego. Tiene diez fichas, cuatro pruebas para cada una y un tablero final donde algunas fichas se quedan en la mesa. La idea es sencilla: tomar un pozo y una frase, quitarles el nombre y ver qué hacen.
SIMILIS no compara objetos. Compara lo que hacen. El objeto es la puerta; el verbo es el puente. Con esa regla, el juego se reduce a dos listas.
agua, palabra, información, energía, objeto, persona, proceso.
captar, extraer, desplazar, conducir, elevar, impulsar, desviar, infiltrar, transformar, aislar.
Y una regla de prudencia, la que impide hacer trampa: no basta con que dos fenómenos usen la misma palabra. Para que una ficha gane punto tiene que pasar cuatro pruebas.
Si solo comparten una palabra, no hay SIMILIS suficiente. Así de simple.
Un pozo contiene agua. Se puede tomar, sacar, mover, dirigir, subir, empujar, torcer, meter en otro medio, cambiar de estado o separar del resto.
Una expresión contiene información. Se puede recoger, sacar de ella un significado, mover su foco, guiar su lectura, llevar a otro nivel, enfatizar, redirigir, ocultar algo dentro, reinterpretar o reservar un elemento.
Agua: sacarla del pozo. Lenguaje: sacar el significado de una frase.
Prueba 1: en los dos casos hay algo que está contenido y se separa de su contenedor. Prueba 2: en ambos queda un resultado aparte (el balde lleno, la intención en claro) y un origen que sigue ahí. Prueba 3: hay un contenedor, un contenido y un instrumento que lo saca; el balde tiene su equivalente en la pregunta bien hecha.
La prueba que decide es la cuarta. Un pozo se agota si se extrae más rápido de lo que se recarga. ¿Pasa algo parecido con una conversación?
Hipótesis para el laboratorio: un interrogatorio sin pausas extrae más rápido de lo que la otra persona puede recargar, y lo que empieza a salir es cada vez más turbio, más corto, más defensivo. No está comprobado; es una predicción que se puede observar en conducta real.
Veredicto de ronda · la ficha se queda en el tableroAgua: cambiarle la trayectoria con una zanja. Lenguaje: cambiar el sentido o la dirección de una conversación.
Aquí aparece algo curioso. Desviar no crea agua ni crea contenido: solo cambia hacia dónde va lo que ya existía. La hipótesis del juego es que, en ambos casos, el desvío temprano, río arriba, requiere menos intervención que el tardío: un cambio pequeño de ángulo allí produce una diferencia grande más abajo. Quien ha cambiado de tema al inicio de una discusión lo sabe: a los cinco minutos ya estaban en otro lugar y nadie recuerda dónde torció.
Predicción del juego: el desvío tardío exige más intervención que el temprano, en el canal y en la charla. Dentro de esta partida, el verbo supera las cuatro pruebas propuestas.
Veredicto de ronda · la ficha se quedaAgua: pasar a otro medio por poros que nadie ve. Lenguaje: meter información oculta, implícita o secundaria dentro de un mensaje.
Esta ronda es más difícil. Por un lado hay una estructura real: el agua no entra por la puerta sino por donde el material cede, y el subtexto tampoco entra por la afirmación sino por el chiste, la analogía, el tono. Ambos toman el camino de menor resistencia y ambos son difíciles de ver mientras entran.
Por el otro lado hay una sospecha que el juego tiene que mirar de frente: «infiltrar» ya era una palabra del agua antes de ser una palabra del lenguaje. Quizá el verbo no viaja por un patrón; quizá simplemente fue prestado.
Prueba 4: si es patrón, debería predecir que el subtexto se acumula en el medio receptor, y que un mensaje cargado de implícitos «se satura» y empieza a rebosar. Es plausible y aún no está observado.
Veredicto de ronda · la ficha queda en juego, con marca amarillaEste es el resultado provisional de pasar las diez fichas por las cuatro pruebas. Es una primera lectura; la casilla final de cada fila la decide el autor, no la tabla. Toca una ficha para ver su partida.
| Función | Agua | Lenguaje | Veredicto |
|---|---|---|---|
| Captar | Tomar el agua del entorno | Capturar texto, sonido, señal | Pasa. Hay receptor, señal entrante y límite de lo que se alcanza a captar. |
| Extraer | Sacar agua del pozo | Sacar significado de una frase | Pasa. Predice agotamiento si se extrae sin recarga. |
| Desplazar | Mover agua de lugar | Mover el foco de una expresión | Dudosa. El agua se conserva al moverla; el sentido cambia al moverlo. |
| Conducir | Dirigir el flujo | Dirigir la interpretación | Pasa. El canal limita la trayectoria; el marco limita la lectura. |
| Elevar | Subir agua a una cota mayor | Llevar a otra capa de significado | Dudosa. «Arriba» es metáfora espacial del lenguaje; falta ver qué se paga al elevar. |
| Impulsar | Dar energía al flujo | Aumentar el énfasis | Dudosa. El énfasis no se gasta como la presión. |
| Desviar | Cambiar la trayectoria | Cambiar el sentido | Pasa. El desvío temprano rinde más que el tardío. |
| Infiltrar | Pasar a otro medio por poros | Ocultar dentro del mensaje | Dudosa. Estructura real, pero verbo posiblemente prestado. |
| Transformar | Cambiar de estado físico | Cambiar la interpretación | No pasa. Solo comparten «algo cambia»; es demasiado general para ser puente. |
| Aislar | Separar un volumen del proceso | Reservar un elemento para analizarlo | Pasa. Suspende el proceso principal sin destruir lo aislado. |
Cinco pasan, cuatro quedan en duda y una sale. Esa proporción importa más que cualquiera de las fichas: un juego donde todo gana no mide nada.
Con el agua y el lenguaje ya hay un puente. El experimento pide ir más lejos: poner la misma función entre otros objetos y ver si aguanta.
La cuarta línea es de cocina y es la más cómoda de probar. Un cocinero aparta el ingrediente para trabajarlo sin que el resto de la preparación lo arrastre; quien analiza una idea la aparta de la discusión para mirarla sola. En los dos casos, lo aislado vuelve después al plato. La tercera, en cambio, repite la ronda 2 con otro objeto, y eso fortalece la ficha. La segunda es la que más pide cuidado: ahí «transformar» ya salió del tablero por ser demasiado amplia.
No todos los verbos viajan igual. Los que describen una operación con costo, límite o consecuencia medible (extraer, desviar, aislar, conducir, captar) cruzan de dominio conservando estructura. Los que describen un cambio genérico (transformar) o una dirección espacial (elevar) cruzan más como palabra que como patrón.
Un veredicto «pasa» en este tablero es una lectura, no una demostración: las predicciones de las rondas son hipótesis aún sin observar en conducta real. Además, buena parte del vocabulario del lenguaje abstracto está tomado de la física del agua («conducir», «extraer», «elevar», «infiltrar»), así que parte de la coincidencia puede ser herencia de palabras y no invariante funcional. Y haber elegido dos dominios, y no veinte, deja abierta la posibilidad de que los verbos que pasaron lo hayan hecho por esa pareja.
Abierto. Preguntas para la próxima partida:
Un pozo y una conversación.
¿Cuántos verbos se quedan en el pozo?